Automatización IoT para una lavandería
Control local, conectividad y una interfaz central para la operación.
El problema operativo
La operación dependía de mecanismos físicos y tareas manuales. Eso complicaba la disponibilidad de cambio, el seguimiento de ciclos y la consulta consolidada de actividad. El reto era modernizar el control sin hacer que cada equipo dependiera permanentemente de internet.
La arquitectura propuesta
La solución separó responsabilidades. Un microcontrolador en cada punto atiende señales y actuadores; un equipo local coordina la operación; y la interfaz web presenta estados y acciones a usuarios autorizados.
Control en cada máquina
El ESP32 ejecuta la lógica cercana al equipo y comunica eventos al sistema central. Las interfaces de potencia y las protecciones deben diseñarse específicamente para la instalación; un microcontrolador no se conecta directamente a cargas de red.
Coordinación local
Una Raspberry Pi puede actuar como gateway y servicio local. Esta capa permite conservar funciones esenciales durante interrupciones de internet y sincronizar información cuando vuelve la conectividad.
Interfaz de operación
El panel web centraliza estados, acciones permitidas y registros. Los permisos, la autenticación y la exposición a internet se diseñan de acuerdo con el nivel de riesgo y los responsables de operación.
Resultados observables
- Reducción del manejo de efectivo en la operación.
- Consulta centralizada del estado de los equipos.
- Capacidad de operación local ante fallas de conectividad.
- Base técnica para incorporar métricas, alertas y nuevos puntos de control.
La automatización útil no empieza por el dispositivo; empieza por entender qué debe seguir funcionando cuando algo falla.
Lo que se define en un proyecto real
Cada instalación requiere levantamiento eléctrico, revisión de garantías, protecciones, comunicación, seguridad de acceso y un plan de mantenimiento. Este caso describe la arquitectura general, no un instructivo para intervenir equipos sin evaluación técnica.